Cuesta ver cómo esa compañía diaria en tu casa ya no te acompaña para ir a clase, ni te pregunta cien mil veces al día ''¿Qué vamos a hacer hoy?'', ni te dice ese ''Merci'' constante. Cuesta no tener esa presencia.
Podría decir que es una de las e
xperiencias que más me ha sorprendido. A mí y apuesto que a la mayoría de nosotros/as. El irnos a un país extranjero resultado muy favorable para nuestro acento, capacidad de diálogo y vocabulario.
Todos/as los/as españoles/as, o gran parte de nosotros/as, estamos a favor de otro intercambio; otra experiencia más y mejor, y otra oportunidad para mejorar y enriquecer nuestro francés.
Demasiadas personas que antes, hace unos meses, eran desconocidas han pasado a ser amigos/as en veinte días.
Tanto franceses/as como españoles/as hemos aprendido tantos valores que será difícil nombrarlos todos:
Podría llegar a hablar de amor. Un poco más arriesgado, pero amor igual.
Podría llegar a hablar del tiempo, de cómo aprovecharlo hasta el último momento, hasta el último segundo, aun sabiendo que aquello no acabaría allí.
Por eso y mucho más no merece la pena despedirnos con un ''adiós'', sino con un ''hasta pronto''.
Ariadna Ros González 4ºA

Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire